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Juramento a la Bandera

Miércoles, 26 de Septiembre de 2018

Hoy se celebra el Día de la Bandera del Ecuador y los alumnos de III Bachillerato juraron su lealtad a ella.

Daniela Dassum, abanderada del pabellón Nacional, agradeció en su elocuente discurso a su madre, padre y profesores que la ayudaron a convertirse en la persona que es ahora.

¡Felicidades a nuestros chicos!


Discurso de Abanderada 2018

 

Distinguidas autoridades del Colegio Alemán Humboldt, apreciados profesores, respetables padres de familia, queridísimos compañeros, y demás invitados a esta memorable ocasión.

 

Paulo Coelho dijo alguna vez: “solo hay una cosa que hace a un sueño imposible de alcanzar: el miedo al fracaso”. Hoy tengo la gran fortuna y el honor de dirigirme a ustedes en este evento que marca la culminación de sueños alcanzados y triunfos sobre fracasos. 

 

Por eso deseo expresarles el profundo sentimiento de alegría que inunda en este momento mi corazón al portar el emblema del Pabellón Nacional. Y es mi anhelo, que el fervor cívico de esta significativa fecha nos haga reavivar el amor hacia nuestra querida patria, y nos llene de orgullo sobre nuestra cultura e identidad. De mi parte como abanderada me comprometo a enaltecer con mis actos este nombramiento y esforzarme día a día para edificar un Ecuador donde reine la paz y la justicia, y así dejar siempre en alto el nombre de nuestro amado Colegio Alemán Humboldt.

 

No quiero dejar de aprovechar esta oportunidad para manifestar mi más sincero agradecimiento, a todas las personas allegadas que me han apoyado a través de este arduo pero fructífero camino, y que me han enseñado, con su ejemplo, a vencer las adversidades.

 

Antes que nada, quiero elevar una plegaria de gratitud por sobre todas las cosas a Dios, por tomar la dirección de mi vida. Él es mi fuente de esperanza, el que me ilumina siempre el camino en las dificultades y así mismo, el que está presente en los momentos de prosperidad. Yo se que sin Él no soy nada, pero con Él, lo puedo todo.

 

Personalmente, quiero agradecer a mi mamá, Daniela, por enseñarme desde las primeras palabras verbales y escritas, hasta cada lección de vida que ha forjado mi carácter, y por mostrarme cómo encarar hasta las situaciones más difíciles, en modo constructivo, con infinito positivismo. Mamá, gracias a ti, a tus sabios consejos, y a tu interminable apoyo, puedo tener el privilegio de estar parada aquí el día de hoy.

 

A mi papá, Morice, quien no solo me ha respaldado incondicionalmente durante toda mi vida, siendo mi principal ejemplo a seguir por su capacidad de liderazgo y visión, sino que también me ha fortalecido y me ha hecho crecer como ser humano y como luchadora en todo momento. Gracias infinitas, papá, por tu amor y solidaridad.

 

A mis hermanos, Michelle y Maurice, por ser mis compañeros incondicionales en el transcurso de esta impredecible y hermosa aventura que llamamos vida; envolviéndome con ese cariño y ternura que encierra su dulce inocencia.

 

Todavía recuerdo con cierta nostalgia el primer día que entré a esta institución, con miedos, con altas expectativas, con mi lonchera de Dora la Exploradora, pero sobretodo con una gran meta: superarme. Y fue gracias a cada uno de mis queridos profesores, desde mi primera dirigente en primaria, la frau Ruth Madrid, hasta mi madrina actual, la frau Andrea Tamariz, que por su confianza en mí y su admirable amor por la educación, mi apreciado colegio pasó a ser mi verdadero segundo hogar.

 

Creo que puedo hablar en nombre de toda mi promoción 51 cuando digo: Gracias a todos ustedes queridos profesores, por habernos enriquecido y formado de la mejor manera posible, por no solo prepararnos intelectualmente para nuestra futura vida profesional, sino también por moldearnos con su sabiduría y valores, para que logremos ser las mejores versiones de nosotros mismos. 

 

Creo que no puede haber mejor reconocimiento para ustedes, que tener la certeza de que sus alumnos un día vamos a hacer grandes hazañas, apoyándonos en sus enseñanzas académicas, pero sobre todo, en la loable formación humana que nos han dado. 

 

Así mismo quiero agradecer a todos y a cada uno de mis queridos compañeros. Sin ustedes esta experiencia estudiantil, pero también personal, no hubiese sido tan memorable como la siento ahora, con cada anécdota, cada broma, tantos encuentros y desencuentros, e innumerables momentos de felicidad y de tristeza que han dejado grabados en mi, recuerdos inolvidables. Quiero que sepan que ustedes son ya parte de mi familia, y que el día en que nos toque dejar este lugar querido, al partir por distintos caminos para perseguir nuestras metas, los seguiré llevando por siempre en mi corazón. 

 

Hoy no porto sólo esta bandera tricolor, sino también los sueños que nos unen. Amigos, los invito a que abramos nuevos horizontes y nos planteemos propósitos, que NO nos rindamos ante ningún obstáculo. NO olvidemos nunca que somos nosotros los únicos creadores de nuestro propio destino.

 

Aquí he aprendido una invalorable lección que les comparto con todo mi cariño: sueñen, y pónganse objetivos altos, que con suficiente pasión siempre se podrán llevar a cabo. Pues es triste que alguien este tan absorbido por la fantasía que pierda su conexión con la realidad, pero es aún mas triste que alguien este tan absorbido por la realidad, que pierda su capacidad de soñar. 

 

Es de suma importancia que tengan algo muy presente: nos formamos como personas a partir del fracaso. Lo usamos como un ladrillo que forma parte de la construcción que llamamos sabiduría. No tienen que olvidar sus errores, pero tampoco se pierdan en ellos.

Recuerden, el que fracasa es aquel que no es capaz de convertir un error en experiencia. Que las victorias no se suban a su cabeza ni las derrotas a su corazón.

 

Ahora que nuestra etapa escolar está a punto de concluir, compañeros, salgamos al mundo a dejar nuestra huella por donde vayamos. A dejar nuestro nombre en la historia por siempre. Porque somos los líderes del mañana. Podemos alcanzar lo que nos propongamos, y llegar a ser lo que soñemos. Somos capaces de ser el cambio que queremos ver en el mundo, construir el futuro que anhelemos, y de esta manera construirnos también a nosotros mismos. 

 

Para finalizar deseo compartir la siguiente reflexión: "Imposible" es sólo una palabra que usan los débiles para vivir cómodamente en el mundo que se les otorgó, sin atreverse a explorar el poder que tienen para cambiarlo. "Imposible" no es un hecho, es una opinión. "Imposible" no es una declaración, es un reto. "Imposible" es nada.

  

Muchas gracias.